SENTIDO ECLESIAL EN EL ORIGEN DEL SINE
El Sistema Integral de la Nueva Evangelización parece haber sido elaborado por un sacerdote misionero del Espíritu Santo apoyado sólo por un grupo de jóvenes laicos en una parroquia al sur-poniente de la ciudad de México, pero esta es una visión parcial de la realidad. Al contrario de lo que se supone, la experiencia no sólo contó con el apoyo de la jerarquía católica, sino que hubo participación de ella en la misma concepción del proyecto.
ENCARGO DE LOS MISIONEROS DEL ESPIRITU SANTO
El Padre Alfonso Navarro Castellanos , a su regreso de Lima, Perú, fue comisionado por las autoridades religiosas de su Congregación para trabajar en la pastoral de la Congregación desde la Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad (El Altillo) en la ciudad de México. El 15 de septiembre de 1971 se le comunicó oficialmente por parte de Manuel M. Medina, MSpS, su nombramiento como Secretario Ejecutivo de la Comisión de Pastoral. Estuvo en dicho cargo hasta 1974. En esas instalaciones comenzaron en diciembre de 1971 unos grupos carismáticos, los cuáles fueron encomendados al cuidado del P. Alfonso Navarro, en consonancia con el cargo mencionado. Al poco tiempo, las mismas autoridades de su congregación le encomendaron al Padre Alfonso la atención de grupos similares que fueron surgiendo en muchas otras casas de su Congregación.
PROCESO EVANGELIZADOR A TITULO DE IGLESIA
Consultando a sus superiores, desde 1976 el P. Alfonso Navarro decidió que los grupos que coordinaba no trabajaran más a título de grupos de la Renovación Carismática, sino como un proceso evangelizador de Iglesia; y que en lugar del Seminario de Vida en el Espíritu, se llevara el libro “Evangelización Fundamental”, de su autoría. El 26 de marzo de 1976 el Cardenal Miguel Darío Miranda, Arzobispo Primado de México concedió el Imprimatur al libro “Evangelización Fundamental – Iniciación Cristiana”.
A partir de entonces empieza a desarrollarse un proceso de evangelización y catequesis con una primera etapa de kerigma y 8 niveles de catequesis básica de adultos. Hacia finales de la década dicho proceso contaba con alrededor de 2000 participantes inscritos.
PAPEL DE MONSEÑOR AGUILERA EN EL ORIGEN DEL SINE
Mons. Francisco María Aguilera González nació en la Ciudad de Guanajuato, Gto., el 27 de abril de 1918. Estudió Humanidades Clásicas en el Seminario Conciliar de México (1930 – 1937) y prosiguió la formación sacerdotal en Roma, en el Pontificio Colegio Pío Latinoamericano (1937 – 1947). Obtuvo la Licenciatura en Filosofía y en Historia de la Iglesia y el Doctorado en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana.
Fue fundador del Instituto de Pastoral y Catequesis de la Arquidiócesis de México (Sedes Sapientiae) (1958 – 1973) y Secretario a nivel nacional de la Comisión Episcopal de Evangelización y Catequesis (1960 – 1973). Después de tres años de estancia en Roma fue nombrado obispo auxiliar el 5 de junio de 1979 y Vicario general de la Arquidiócesis, cargos que ocupó hasta su salida el 12 de junio de 1996. En el ejercicio de estos últimos cargos apoyó el proceso de la Iglesia del Altillo, asistió a un buen número de encuentros de las pequeñas comunidades y sugirió al P. Alfonso que un proceso catecumenal así debería estar en cada parroquia como oferta fundamental de la misma.
Para hacer realidad esta idea compartida el P. Navarro propone que se le dé un campo misionero donde ir estableciendo una parroquia con dichas características. Se crea así la Vicaría fija y después Rectoría (18 de octubre del 82) y, finalmente. Parroquia de la Resurrección, nombrándose párroco al P. Alfonso Navarro (3 de marzo de 1984), con el consentimiento expreso tanto de Monseñor Aguilera, como del superior general de los Misioneros del Espíritu Santo, Padre Manuel Castillo Banuet, MSpS.
Al finalizar la misa de envío en la capilla de San José del Altillo, para la primera misión el 1 de agosto de 1981 en el territorio de la futura Parroquia de la Resurrección Mons. Francisco Aguilera expresa palabras proféticas: “Esta Misión, aunque realizada en un territorio relativamente pequeño, porque nuestra Parroquia y esta zona pastoral es pobladísima y con muchas necesidades, y aunque apenas represente un pequeño grupo, está llamada a ser, o puede ser, el principio de toda una acción evangelizadora que se vaya extendiendo a más y más personas y a jóvenes que se comprometan, se sientan llamados y descubren la alegría de servir a los demás, de emplear su tiempo libre, su tiempo de vacaciones, sus habilidades y su entusiasmo en emplearlo para construir el Reino de Dios aquí en la tierra, y que esta mancha santa, esta mancha evangélica que se inicia en esta Zona se vaya extendiendo a toda nuestra Vicaría Episcopal, a toda nuestra Arquidiócesis y más allá de sus fronteras”.
Al año siguiente, el 14 de noviembre de 1982, Monseñor Aguilera dirige una carta a la comunidad de la Resurrección en donde describe los pasos del plan pastoral del SINE:
“A nuestros amados hijos y hermanos en Cristo, salud y bendición en el Señor:
Con la presente, queremos hacer del conocimiento de todos, los lineamentos pastorales que se seguirán:
El plan pastoral, que ya se ha empezado a llevar, comienza con la Evangelización fundamental, sigue con una catequesis programada para adultos, jóvenes y niños, y la formación de Pequeñas Comunidades, de oración, edificación y mutua ayuda, y compromiso misionero, en verdadera comunión y participación.
Al terminar cada Retiro de Evangelización se forman las Pequeñas Comunidades ya estables, que tendrán su reunión semanal en el día y hora que ellos escogen y en la casa que ellos mismos elijan.
Teniendo como supuesta la experiencia de la Evangelización que los ha llevado a conversión y al encuentro con Cristo como Salvador y Señor, y a recibir el Don del Espíritu, y en el marco de verdaderas comunidades cristianas se irán enfrentando todas las necesidades y problemas materiales y sociales, para una promoción humana integral que permita una vida digna de todas las personas y familias.
Que la gracia y la paz del Señor esté siempre con todos ustedes”.
Termina el documento con la fecha: México DF, 14 de noviembre de 1982. Y firma al calce: Francisco Ma. Aguilera, Obispo Auxiliar, Vicario Episcopal.
Con su apoyo reiterado en todos aquellos años hasta que por edad dejó su responsabilidad pastoral (12 de junio de 1996), la comunidad parroquial creció para tener a finales de los 80s, cerca de mil evangelizados y unas cien personas servidoras de la evangelización a tiempo completo. Fue por ese tiempo que, ante la cantidad de personas a tiempo completo, Mons. Aguilera propone al P. Alfonso que se elaboren unos estatutos, para organizar una fraternidad misionera, pues en sus palabras: “lo que no está escrito, no existe”.
El hoy Secretario hoy del Consejo Pontificio para América Latina, entonces jefe de departamento del Concilio Pontificio de Laicos, el Sr. Guzman Carriquiry escribe el 10 de septiembre de 1991: “He leído con mucho interés, en especial, los Estatutos de la “Fraternidad”, que aunque extensos, resultan muy precisos en sus formulaciones, ricos en contenidos y bien ilustrativos de la experiencia a la que sirven. Me ha sido edificante conocer ese arduo y fecundo trabajo de servicio para la renovación de las comunidades parroquiales, que está dando muchos frutos espirituales, comunionales y evangelizadores y que ha suscitado, en su seno, ese camino de un más radical y total seguimiento de Jesucristo”.
Ya elaborados los estatutos son aprobados el 21 de junio de 1992 por el Sr. Cardenal Ernesto Corripio Ahumada, mediante decreto dado en la Sede de la Curia del Arzobispado de México. En este decreto se expresa: “Teniendo en cuenta que la experiencia del SINE (Sistema integral de la Nueva Evangelización), creado por el P. Alfonso Navarro MSpS, desde el año de 1981, se ha ido extendiendo ya a 13 países y a más de 600 parroquias, en más de 100 diócesis… El SINE como Modelo misionero y pastoral integral para Parroquias y Escuelas Católicas ha producido frutos abundantes de comunión eclesial y revitalización misionera: transformando las parroquias en intensamente misioneras, donde se implementa la misión integral de la Iglesia, de forma organizada y sistemática; realidad que se multiplica geográfica y geométricamente en otras parroquias y diócesis en diversos países, con el resultado de freno total del avance de los grupos protestantes y de las diversas sectas, con una firme fidelidad de los católicos a su propia Iglesia”.
RECOMENDACIÓN DEL SINE COMO MODELO PASTORAL
El 6 de febrero de 1990 se publica el documento titulado: “Elementos para una reflexión pastoral en preparación de la IV Conferencia del Episcopado Latinoamericano”. En este documento de preparación para la Conferencia de Santo Domingo, en República Dominicana, que se realizaría en 1992, leemos: “Un factor importante en la renovación de las parroquias en el continente están siendo los movimientos de renovación parroquial que han ido apareciendo en varios países. Dichos movimientos son muy diversos, pero en su mayoría están orientados a vitalizar la evangelización. Los hay pensados en Europa pero con ayuda de latinoamericanos, como es el NIP (nueva imagen de parroquia), los hay pensados directamente en América Latina como es el SINE (Sistema integral de evangelización). El 6 de noviembre de 1992 el Sr. Cardenal Corripio Ahumada emite por escrito una recomendación donde expresa que SINE “es un modelo de pastoral para parroquias, que se inició en la Ciudad de México y en ella y en otras partes del país y del extranjero ha venido ofreciendo sus servicios con éxito en el aspecto pastoral y muy especialmente en la dimensión evangelizadora”. Añade: “En su dinámica de crecimiento y acompañamiento a las parroquias, se trata de involucrar a todos los miembros de la comunidad parroquial en su tarea de evangelización, por lo cual se adapta a cualquier tipo de parroquia. Y termina diciendo: “Esta información con gusto la consigno mediante estas líneas que tienen además como propósito recomendarlo como un instrumento útil de pastoral evangelizadora”.
SINE COMO MODELO DIOCESANO
Hasta mediados de los noventas el Sistema era adoptado por numerosos obispos como un plan asumido por ellos, válido para las parroquias, pero sin que se hicieran grandes cambios a la estructura diocesana. En 1995 la Diócesis de Pereira en Colombia comenzó a llevar el SINE desde la diócesis transformando las mismas estructuras diocesanas. Proceso Diocesano de Nueva Evangelización (PRODINE) se llamó el Plan que adoptó dicha diócesis para el quinquenio 1996-2000. A partir de esta experiencia 41 arquidiócesis, diócesis y vicariatos apostólicos han adoptado procesos similares, trabando unidas, apoyadas en una Red Nacional de Nueva Evangelización creada y sostenida por los respectivos obispos de estas jurisdicciones eclesiásticas.
CREACION DEL PONTIFICIO CONSEJO PARA LA PROMOCION DE LA NUEVA EVANGELIZACION
El 28 de junio de 2010 el Papa Benedicto XVI anunció la creación Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.
El 13 de mayo del año siguiente nombró primer Secretario de dicho Consejo a Mons. D. José Octavio Ruiz Arenas, hasta entonces, primer Arzobispo de la Arquidiócesis de Villavicencio en Colombia, una de las diócesis integrantes de la Red Nacional de Nueva Evangelización.
En noviembre de 2011 Mons. Ruiz Arenas participó en el VI Congreso Internacional de SINE, celebrado en la Cd. de Guatemala con una Conferencia titulada “El renovado impulso misionero de la Nueva Evangelización. Mons. Ruiz Arenas inició su conferencia expresando:
“Podría parecer pretencioso hablar de Nueva Evangelización a obispos, sacerdotes, religiosos y laicos que desde hace ya bastantes años están haciendo un serio esfuerzo en numerosas parroquias, e incluso en diócesis enteras, sobre todo de América Latina, para implantar dentro de los planes de pastoral diocesanos un proceso sistemático de Nueva Evangelización.
Bien sabemos que el SINE es un método de pastoral que muchas diócesis de América Latina han adoptado como estrategia para llegar sobre todo a los fieles de la Iglesia que se han alejado o son indiferentes en la vivencia de su fe cristiana, con el fin de anunciarles el mensaje de la Buena Nueva (kerigma), para que, encontrando a Jesucristo en su vida, logren la conversión y vivan la fraternidad cristiana dentro de la comunidad eclesial, en la que celebren festivamente su fe y reciban una sólida formación catequética.
En la actualidad la Iglesia distingue con claridad tres situaciones distintas en relación con el cumplimiento de su misión evangelizadora: está la que se llama misión ad gentes que consiste en el anuncio del Evangelio a aquellos pueblos o personas que no conocen a Cristo; luego viene la pastoral ordinaria de la Iglesia, que radica en el acompañamiento permanente para el crecimiento de la fe; y finalmente la nueva evangelización encaminada a aquellos grupos enteros de bautizados que han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su Evangelio. (Cf. Juan Pablo II, Carta encíclica Redemptoris missio, 33; Cf. Red Nacional de Nueva Evangelización, Misión kerigmática diocesana, p. 32).
La actividad que desarrolla el SINE se inscribe precisamente como respuesta a esa dolorosa situación de la Iglesia, en la que una gran mayoría de los bautizados son personas alejadas de la Iglesia o practicantes no comprometidos seriamente en su vida cristiana y eclesial.
Esta tarea que, no solo el SINE sino muchísimas otras realidades de la Iglesia están tratando de llevar a cabo, constituye una experiencia pastoral de tantísima importancia y urgencia en el momento actual, que el papa Benedicto XVI ha querido darle un gran impulso, lo cual nos hace ver que es conveniente profundizar cada vez más no sólo en lo que es la Nueva Evangelización, sino también en comprender en qué consiste su novedad, el porqué de ella y cuáles son algunos de los requisitos fundamentales que ha de tener en cuenta el “nuevo evangelizador”.
Concluyó dicha conferencia con el siguiente párrafo:
“Hoy, más que nunca, nos corresponde a todos ser evangelizadores de los demás: de su familia, de sus amigos y compañeros y de todos aquellos cuya fe es débil o tienen miedo de entregarse al Señor. El compromiso que ustedes han adquirido al implementar y desarrollar el SINE, como estrategia evangelizadora dentro de los planes diocesanos o parroquiales de pastoral, constituye una realidad de enorme importancia para colaborar en el desarrollo de la Misión Continental y para dar solidez a la formación de auténticas comunidades cristianas, evangelizadas y evangelizadoras.